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EL GRAN DANÉS

siscu56 Por siscu56

el 03-10-2017 a las 12:48

EL GRAN DANÉS
EL GRAN DANÉS

John Mikkelsen Lauridsen, nació un 02 de abril de 1959 en la pequeña población de Greostedbro, en la región del Jutland, fronteriza con Alemania. Sus padres, electricista él y propietaria de una tienda de lámparas ella, que junto a los dos hermanos de John, pasaron una infancia tranquila y a la vez feliz, en este pueblo de apenas dos mil habitantes. El futbol en su Dinamarca natal, nunca fue su prioridad, ya que el danés anteponía sus estudios a cualquier otra cosa, pero lo cierto es que si que era su pasión, de hecho el danés en más de una ocasión cuando estaba en clase perdía su vista por la ventana contemplando el campo de futbol anexo al colegio, por lo que se ganaba más de una bronca de la profesora que le advertía que debía de prestar más atención a sus estudios, que al fin y al cabo gracias a ellos se podría ganar bien la vida, que equivocada estaba aquella buena mujer.

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John cuando tenía sólo 2 años

Su carrera futbolística empezó a destacar en el Esbjerg, que por aquel entonces era el vigente campeón de la liga danesa, con tan solo 20 años. John, combinaba el fútbol, con su trabajo como vendedor de material deportivo en una tienda en Esbjerg. De hecho, trabajaba de lunes a viernes 8 horas diarias y los sábados 4 horas. Por lo que sólo entrenaba tres veces a la semana con su equipo y estaba libre los domingos para poder jugar los partidos con el Esbjerg.

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John cuando militaba en el Esbjerg

Estas buenas actuaciones con el cuadro danés, le permitió que el seleccionador Sepp Piontek le convocara por primera vez el 12 de agosto de 1981, en el amistoso disputado en la localidad finlandesa de Tampere, donde Lauridsen brilló con luz propia al marcar uno de los dos goles que posibilitó la victoria danesa por 1 a 2. El once de la dinamita roja fue el siguiente: Kjaer, Eigenbrod, Madsen, Røntved, Bertelsen, A. Hansen (Manicche ’60), Lauridsen (S. Hansen), Olsen, Rasmussen (Schaffer ’80), Lundkvist, Nielsen (Thychosen ’70).

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Lauridsen el primero agachado por la izquierda con su selección

SU ROCAMBOLESCA LLEGADA AL ESPANYOL

En el cuadro danés, sus buenas actuaciones aún pasaban desapercibidas, de hecho el representante belga, exjugador de Barcelona y Real Madrid, Fernando Goywaerts conoció al gran danés de casualidad como el propio belga reconoció: “Fui a ver a Jens Bertelsen. El capitán de la selección danesa, treinta veces internacional, que jugaba en el mismo equipo que Lauridsen. Pero muy pronto dejé de fijarme en Bertelsen porque John realizó un partido espléndido. Llamaba la atención por su forma de revolverse con el balón, sus cualidades físicas, su inteligencia y dinamismo. Poco después, el secretario técnico del Sevilla, Ángel del Castillo, me pidió un centrocampista y fuimos los dos a verlo. A él también le gustó particularmente. Hubo conversaciones con el Sevilla y a punto estuvo de fichar, pero resultó que su novia y actual esposa, Hanne, no podía desplazarse con él, porque le quedaba un año para completar los estudios. Ya ve, las mujeres muchas veces tuercen el rumbo de la historia… Poco tiempo después fue Maguregui quien me pidió un medio organizador. Yo hacia poco que había llevado a Custers al Espanyol y los contactos eran recientes. Esta vez el fichaje llegó a buen término porque Lauridsen les convenció… y eso que llevaba un mes y medio sin competición“.

Pero como el propio Lauridsen reconoció en su día, el Sevilla no fue el único equipo que pudo impedir el gran idilio entre él y el Espanyol, sino que en el mes de diciembre de 1981, cuando aún no se había producido el interés blanquiazul, fue el Ipswich Town de Bobby Robson, vigente campeón de la UEFA por aquel entonces, quien le propuso fichar. Lauridsen ya tenía los billetes para viajar en barco a las islas británicas, pero una “afortunada” tormenta de nieve impidió la salida del danés a las islas. El día siguiente, Goywaerts contactó con John, para comentarle la oferta espanyolista y el danés no se lo pensó dos veces, además, su novia Hanne, ya había acabado sus estudios con la ventaja que ella adoraba España, al pasar frecuentemente sus vacaciones en este país, ya que sus padres tenían un apartamento en Málaga.

Por lo que respecta al Espanyol, las cosas no pintaban muy bien, las lesiones y los problemas entre Maguregui contra el mundo, hacían que las aguas espanyolistas bajaran turbias. Antes de iniciarse la temporada 1981-1982, durante la gira que efectuó el Espanyol por Suramérica, comenzaron los verdaderos problemas para Maguregui. Manuel Meler había decidido traspasar al Barcelona al guardameta Urruti y en la operación entró el polémico Canito, que viajó con sus nuevos compañeros sin haber firmado el contrato. Magu y Canito tuvieron sus primeros enfrentamientos lejos de España y el técnico blanquiazul le planteó a Meler la posibilidad de que no se efectuara el traspaso de Urruti porque no tenía un portero de garantías, aunque en el fondo, su idea era no quedarse con Canito. La respuesta de Meler fue negativa, al necesitar el club los millones que pagaba el Barcelona y considerar que el regreso de Canito podía ser un aliciente para el socio. Maguregui consiguió el fichaje del internacional belga Theo Custers, del que llegó a decir que era mejor que Arkonada. Reforzó el equipo con Corominas y se trajo a Barcelona a un nuevo vasco, el bilbaíno Carlos. El Espanyol comenzó mal la temporada y el fantasma del descenso obligó a nuevos fichajes que sobrecargaron a una plantilla con grandes divergencias internas.

Canito acusó públicamente a Maguregui de que solamente les ordenaba dar patadas. El técnico le respondió en términos despectivos y se enfrentó con Huertas, Vilches y Padilla a quienes llamaba aceituneros por su origen andaluz. De las palabras se pasó a las manos y un jugador llegó a lanzarle un cenicero a la cabeza en Cádiz. Los expedientes y las multas se acumularon en las oficinas del Espanyol.

Estas urgencias y el Espanyol con 3 negativos, virtualmente fuera de la Copa del Rey al caer en Sarriá por un escandaloso 1 a 4 frente al Zaragoza, hacían que Maguregui reclamase refuerzos en el mercado invernal y le llegaron el jerezano Miguel Ángel y ese desconocido danés llamado John Lauridsen. El 15 de diciembre de 1981, fue cuando Lauridsen acompañado de su representante Goywaerts, llegaron a Barcelona para negociar los últimos flecos con el club blanquiazul. El acuerdo fue rápido y sólo faltaba culminar un par de escollos. Una prueba que realizaría el jugador bajo la mirada atenta de Maguregui y su segundo Pepe Mauri y la negociación con el Esbjerg danés.

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Lauridsen en una charla junto a Meler, P. Tomás y Goywaerts

El míster blanquiazul quería ver al jugador más días, ya que en una sola sesión le parecía prematuro tomar una decisión, pero las urgencias requerían que el jugador estuviera sólo un día de prueba. En el entrenamiento no deslumbró a nadie, debido a su timidez y también su falta de rodaje al estar paralizada su Liga hacía un mes. Aunque no dejaba dudas, que era un jugador técnico por el gran toque de balón con su zurda. Maguregui declaró que “Es un muchacho que tiene cualidades. La toca bien, pero físicamente está muy bajo, ya que lleva más de un mes sin entrenar. Lo vamos a fichar, después ya podremos valorar su calidad futbolística”. Por su parte, Lauridsen manifestó sentirse cómodo en el entrenamiento y se deshizo en elogios de sus futuros compañeros “Estoy contento con mi actuación. Los compañeros me han demostrado ser grandes personas y espero poder colaborar con ellos”. Por su parte, el gerente Pedro Tomás llegó a un acuerdo con los dirigentes daneses y el club periquito pagó por Lauridsen la modesta cifra de 4 millones de pesetas.

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John el día de su presentación como espanyolista

DEBUT COPERO EN LA ROMAREDA

Todo y que el jugador estaba en unas condiciones físicas por debajo de los demás, Maguregui quería verlo en acción y la semana siguiente lo hizo debutar junto a Miguel Ángel en la Romareda en la Copa, en un partido de trámite tras la goleada maña (1-4) en Sarrià.

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Lauridsen posando en la Romareda, el día de su debut

El danés, con el 10 en la espalda,  jugó 81 minutos de juego y gustó, aunque tampoco entusiasmó en exceso, debido a su falta de rodaje con sus compañeros y su estado físico. Pese a la derrota por la mínima (2-1), la imagen blanquiazul fue muy diferente a la cosechada en la ida y más acorde a lo que se esperaba de los hombres de Maguregui. El mister mostró sus reservas en valorar el debut de Lauridsen en competición oficial. “El chico lleva un mes sin jugar. La misión que tenía hoy era ambientarse con el equipo y con la competición. Hoy no puedo decir nada más sobre él. Quiero que sirva al Espanyol y que demuestre que vale lo que el club ha pagado por él. La directiva y los entusiastas socios blanquiazules se merecen que dé un rendimiento acorde con el esfuerzo realizado para contratarlo”.

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Lauridsen en el día de su debut en la Romareda

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