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Aquella noche del 17 de mayo de 2006 es, sin lugar a dudas, el momento más mágico que he vivido como aficionado al Espanyol. Soy una persona muy pesimista, y sin saber exactamente el porqué estaba convencido de que tiraríamos de épica para lograr la añorada salvación. Y de forma más épica no pudo llegar, con un golazo del glorioso Ferrán Corominas en el tiempo de descuento que no olvidaremos jamás. A pesar de ser culé y tener mis más y mis menos con mi familia periquita, aquel día lloré y me abracé con ellos como si fuera uno más. Inolvidable.
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Queralt! el 19-07-2009 a las 21:15